El Comitè Antiimperialista (Catalunya) desea expresar su solidaridad con el
MOVADEF peruano y con su lucha por los derechos fundamentales del Pueblo y por la
amnistía general, condiciones ineludibles para una verdadera reconciliación nacional.
En esta línea, nos sumamos a la exigencia de puesta en libertad de los Drs. Crespo y
Fajardo, abogados del MOVADEF detenidos por el Gobierno reaccionario de Oyanta
Humala, fiel lacayo del Imperialismo (principalmente estadounidense).

 El Estado peruano se ha servido del agotamiento y descomposición del anterior
ciclo revolucionario avanzado (concretado en ese periodo como Guerra Popular), para
agudizar y profundizar todavía más en la extorsión laboral al proletariado peruano, en
el despedazamiento de las riquezas nacionales, en la entrega y transferencia de fuerzas
productivas, así como en el desmantelamiento de cualquier sombra siquiera mínima de
libertades políticas o derechos sociales.

 En materia de libertades, la bota parasitaria militarista ha hinchado el pecho tras la
derrota de la Guerra Popular, poniéndose a proscribir ideas y a criminalizar y perseguir
peruanos en función de ideas. La ilegalización de organizaciones, la exclusión de
asociaciones y candidaturas en relación a procesos electorales, y el etiquetado jurídico
de los sujetos políticos -individuales o colectivos- como “terroristas” o “apologéticos
del terrorismo”, significa la retrotracción de la vida social a un estadio inquisitorial
que no hace reconocimiento de la complejidad estructural-sociológica peruana y, en
tal grado, de la complejidad de intereses y posicionamientos políticos, pretendiendo,
en cambio, abolir por decreto las contradicciones sociales y su expresión política.
Este intento de encofrar y sellar la realidad bajo moldes “ideales” estrechamente
exclusionistas, no puede ser más que una Ilusión, cuyo efecto bien real, sin embargo, es
el de bloquear las perspectivas de reconciliación nacional al desterrar a buena parte del
Pueblo peruano al extramuros de la estructura política normativa.

 En materia de derechos sociales, el Pueblo peruano asiste hoy al desguace de toda
estructura “social-reproductiva” siquiera embrionaria (asistencia, educación, sanidad,
protección de la riqueza nacional en concepto ecológico-cultural…) a la par que la
explotación es intensificada e incrementada. Este proceso, vestido del mítico “neo-liberalismo” o de “globalización”, no es en el fondo más que el reflejo de la capacidad
y necesidad que hoy el imperialismo tiene de afianzarse en sectores de su dominio
clásico mientras se abre paso en nuevos “nichos de Valor”. Se trata de una dinámica
concentradora de plusvalías que, contra la cantinela del “neo-liberalismo”, de ningún
modo se opone a la “razón de Estado” ni la debilita o la suspende. Es, en cambio, la
expresión, en el nivel de las relaciones internacionales, del preciso carácter de clase del
Estado peruano, cuya burguesía burocrático-comercial prospera a través de su gestión
sobre inversiones e importaciones, armando y fortaleciendo, dialécticamente, a su
aparato político-militar, jurídico, administrativo, minero extractivo y de transformación
y refinado de recursos.

 El Comitè Anti-Imperialista no es ingenuo: sabemos que la existencia y desarrollo
de libertades civiles y políticas es un fenómeno estrecha y delicadamente unido a la
cuestión del Poder y al carácter del Estado. No puede haber libertades populares de
ningún tipo en contextos semi-coloniales, donde el organismo estatal y su jurisdicción
son un conducto de colosales centros imperialistas exprimidores de la nación. Como se
somete a la población a la miseria, a la alienación operativa respecto de la materia social
y natural, a la exclusión y a toda clase de privaciones, la superestructura institucional
está determinada a fascistizarse. La cesión de cualquier pequeño respiradero de
ejercicio de libertades, podría abrir la caja de truenos y “degenerar” en consecuencias
imprevistas. Para seguir exprimiendo a la nación, hay que licuar celosamente su poder
social.

 Es por esto que la lucha por los derechos y las libertades no puede ser abordada
más que como dimensión de la lucha por la Soberanía y por la independencia.
Contra cualquier paradigma reivindicativo o economista-sindicalista, Soberanía e
independencia son los presupuestos para libertades formales cualesquiera; el contenido
está, a priori, determinando la forma (observemos, sin ir más lejos, España y la
correlación galopante entre profundización de la condición semi-colonial del país y la
fascistización de los organismos, leyes y contingentes estatales).

 Pero, dialécticamente, es cierto también que coronar la larga andadura del combate
por la independencia política no podrá darse jamás sin empezar desde ya a doblegar
la barrera inmediata de impedimento jurídico-policíaco-penal a la constitución del
Pueblo en tanto que actor político y por ende a la acumulación de fuerzas. Es desde esta
comprensión dialéctica, donde la cuestión del Poder y la cuestión de las condiciones
de ejercicio político se revelan ambas en su realidad unitaria, que el Comitè Anti-Imperialista hace suyo el actual frente de combate del MOVADEF en la presente etapa
de lucha de clases en Perú.

¡DERECHOS FUNDAMENTALES, AMNISTÍA GENERAL, CONSTITUCIÓN 
DE BASES REALES PARA LA RECONCILIACIÓN NACIONAL!
¡CESE DEL HOSTIGAMIENTO AL PUEBLO Y A SUS ORGANIZACIONES! 
¡CESE LA ILEGALIDAD, LA PERSECUCIÓN DE IDEAS Y LA LEY DE 
“APOLOGÍA DEL TERRORISMO”!
¡POR LA RECONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LAS FILAS DEL PUEBLO! 
SALVO EL PODER, TODO ES ILUSIÓN 

COMITÈ ANTIIMPERIALISTA (CATALUNYA)
En Barcelona, 3 de junio de 2014

 

 

 

 

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