Imatge

Tamer Sarkis Fernández
2 de febrero, 2014
Diario Unidad

Desde Diario Unidad queremos expresar nuestro sentido pésame a la compañera Leonor Massanet por el asesinato en Libia de Osama Abu-Bakr, quien fue su amigo y compañero en la defensa de ese país y en la denuncia de quienes lo ultrajan. Hace varios días se constataba su desaparición. Lamentamos con hondura que haya acabado por confirmarse el peor temor sobre quien abriera las puertas de Libia a Leonor. Hoy más que nunca si cabe, ella debe seguir con su valiosísima tarea de mostrar la verdad libia a través del artículo, la etnografía, el estudio psico-social, la fotografía y la filmación. La verdad que es en este tiempo del lobo que devora el país, a contraluz de la verdad que fue en recientes tiempos de Soberanía, independencia, provecho colectivo de la riqueza y prosperidad.

A Osama le ha asesinado la Gusanera; en esencia la misma que pulula por Miami, por ciertos barrios de Caracas, de la mano de Henri-Lévy en los hoteles caros de París, o por los pasillos estatales de Sudán del Sur. Le han asesinado los pistoleros de un Hegemonismo que casi acabó con Libia, escandalizado como estaba por el extraordinario desarrollo humano de una Libia a la vez espejo y motor africano de futuro. En su reciente conferencia-exposición fotográfica en Barcelona, Leonor, invitada por el Comitè Anti-imperialista, nos contó y nos mostró la dignidad y la alegría existencial de un Pueblo perteneciente a sí mismo. Nos mostró y habló de los Consejos tribales e inter-tribales multitudinarios; de las obras de infraestructura; del agua; de fábricas y de talleres; de campos y de trigo; de democracia popular; de esa moneda pan-africana que Gaddafi proyectaba para las transacciones e intercambios comerciales del Continente Negro en sustitución del $ y contra la Dictadura de la OMC. A la Jamahiriya libia llegaban personas a cientos de miles buscando ese futuro inexistente en sus países de origen. Todas eran bien recibidas, pero no solamente con palabras. Todas participaban de Libia. Libia tenía Vida para todas ellas. Todas eran beneficiadas por la gratuidad de las estructuras imprescindibles al día a día (energía y recursos domésticos) y por las ayudas y máximos decretados a los precios. Ahora de Libia, por mar, huye quien puede, a miles, ahogándose frente a costas italianas.

¿Cómo iba a tolerar el Hegemonismo yankie aquel ejemplo africano, todas aquellas inversiones, todo aquel gasto social, cuando él es incapaz de invertir en el exterior sus capitales sobre-acumulados?: la destrucción de Libia fue ni más ni menos que paradigma de la política de la tierra quemada. Atroz política aniquilatoria practicada, para empezar, con la población libia (pues los seres humanos y su fuerza de trabajo constituyen la fuerza productiva principal). Por eso, aunque el asesinato de Osama es uno más entre centenares de miles ya, el suyo no es “un caso más”, sino todos ellos. El asesinato de Osama es el asesinato de un país, al tiempo que la Operación políticomilitar y propagandística asesina no podía más que culminar en el pulverizado escombro sobre el que los imperialistas prosiguen con cuanta matanza sea precisa hasta la entronización de su Gusanera.

Nosotros sufrimos también aquí “nuestra” Gusanera supuestamente “neo-izquierdista”. Ésa que llama “Casta”, “Secta”, “terrorismo”, “Dictadura”, “opresión”…, a quienes con naturalidad tratan de defender, de las Operaciones imperialistas, tanto a su Pueblo como a la Nación física con cuyo marco de materialidad y riqueza el país debe interactuar para producir su propia vida social. Mientras, desde sus comunicados y páginas, llama “Rebelión” y hasta “revolución libia o siria” al Fascismo aplicado por los reaccionarios, bestiales fanáticos y sectarios, o sencillamente tan mercenarios y cínicos dramaturgos como “nuestra” Gusanera. ¿Por qué no preguntan los gusanos a los libios o a los sirios cuál es la única Dictadura real en este asunto?; esa Dictadura de la que ellos comen, beben, visten y pasean por los platós y las mesas de “tertulia”.

Por eso desde Diario Unidad por lo menos yo jamás voy a pedir voto para Pablito Iglesias y los suyos (vivales, ricoachones, etc). Porque si toda esta supuesta “neo-izquierda” venal no se hubiera dedicado a Mentir (“Gaddafi Dictador”, “Assad Tirano”, “Mursi es como Allende”, blablablá…), entonces quizás los sectores populares de la “opinión pública” no habrían permanecido tan pasmados ante la barbaridad imperialista en curso. ¡Y, quién sabe!: a lo mejor el Pueblo, tal y como se movió contra la agresión a Iraq, se habría movido en la calle contra estas “revoluciones” del sionismo y de la CIA. Sé que seguramente este escenario alternativo, en las calles de Madrid, Barcelona, Londres, París o Washington, no habría influido sobre un Departamento de Estado USA decidido a tirar millas, como en Iraq. Pero la presión multitudinaria y por tanto electoral quizás sí habría podido inhibir a Gobiernos como el español de mantener un tan sumiso pliegue al plan sionista de domesticación, a sangre y fuego, de los Estados y naciones árabes disidentes.

Sé también que, al fin y al cabo, son muy poco decisivos y más bien marginales esos personajillos “izquierdistas” lenguas de sierpe contra todo Estado y sistema político-institucional que el Imperialismo tenga en Lista Negra. Pero son, a fin de cuentas, los divulgadores, entre las filas del Pueblo, de la Doctrina imperialista del Eje del Mal. Por eso, ni un solo voto. Porque a la ruindad se la tiene que dar de lado y combatir por sí misma; no importa lo hondo o lo superficial de sus efectos y consecuencias. Porque nos debemos a la memoria de Osama Abu-Bakr, de los libios, de los sirios, sudaneses, egipcios, palestinos, tunecinos… víctimas de sus “portavoces” social-imperialistas. Porque, en paráfrasis a García Lorca, detrás de cada cifra subvencionada a los calumniadores de Pueblos y de Gobiernos disidentes “hay una gota de sangre de pato”.

Tamer Sarkis Fernández,

Vice-Director de DIARIO UNIDAD