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Gaddafi sigue vivo en el corazón de los que no se rinden

Uno de los mantras de nuestra apática sociedad dice: que todos los líderes son lo peor y que no vale la pena confiar en ellos. ¿Se creerá alguien original cuando lo repite?

A una sociedad servil con el imperialismo le interesa un ser humano débil y desvalorizado. Se trata de alentar el individualismo y desalentar cualquier ilusión por lo social. Allí se va generando una  retórica popular que recita sus tópicos como si fueran un ejemplo de la libertad de pensamiento individual.  Muchos de estos tópicos pasan por denigrar y convertir en tabú a culturas diferentes y a proyectos sociales diferentes.

Un claro ejemplo de tabú en occidente ha sido y es la figura del Coronel Gadafi. La demonización de Gadafi empezó antes de la invasión de Libia, para preparar a la opinión pública para la aceptación de la guerra.


El Coronel Gadafi dedicó su vida a su nación. Libró a Libia de la dictadura del rey Idris, además lo hizo sin derramamiento de sangre. En 40 años llevó al país a convertirse en un paradigma de calidad de vida, de desarrollo y de cohesión social. En 2009 Gadafi fue elegido presidente de la Unión Africana, con planes igualmente  ambiciosos para el continente, que partían de lograr la independencia económica a través de la implantación de una moneda única para toda África.

El próximo 20 de octubre se cumplirán dos años del asesinato del Coronel Gadafi a manos de mercenarios de la OTAN. A todos aquellos bienpensantes que callaron o que incluso aplaudieron a los supuestos ejércitos de liberación, seguramente que les habrá de incomodar acordarse de Gadafi, ya lo han estigmatizado. Si en su momento Libia fue un país para entonar sus rancias revoluciones burguesas junto a la defensa de los Derechos Humanos, hoy es el lugar más olvidado del mundo, convertido en una muestra de la hipocresía occidental.

A veces un líder se compromete con su pueblo, no se rinde e incluso da la vida por él, con lo que se convierte en un ejemplo de altura moral y de lucha ante la barbarie. Por eso nos acordamos hoy del Coronel Gadafi y lo hacemos también como un gesto simbólico de desobediencia al sistema de pensamiento establecido.

No es el resentimiento lo que nos mueve, sino honrar la memoria de quien lo merece hallando en su trayectoria el mejor impulso para transformar el mundo.

Si destruyen mi cuerpo no destruirán mi espíritu que está en los corazones de millones” palabras de Gadafi  el 6 de mayo de 2011 tras un bombardeo de la OTAN en Trípoli.

Las personas libres del mundo saben que podíamos negociar y vender nuestra causa a cambio de una vida segura y estable personal. Hemos recibido muchas ofertas para este efecto, pero optamos por estar a la vanguardia de la confrontación como un símbolo de deber y honor. Incluso si no ganamos inmediatamente, vamos a dar una lección a las generaciones futuras que la decisión de proteger a la nación es un honor y vender es la traición más grande que la historia recordará para siempre a pesar de los intentos de otros para decir lo contrario”. Extracto del testamento de Gadafi escrito en abril de 2011.

Comitè Antiimperialista

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